29 de
abril
Santa
Catalina de Siena
Haec est virgo
sapiens, et una de numero prudéntum, quae óbviam Christo
cum lámpade accénsa éxiit
Ésta
es una virgen sabia y prudente, que salió a recibir a Cristo con la lámpara
encendida.
[Misa]
Oración Colecta
Señor Dios, que
hiciste a santa Catalina de Siena arder de amor divino en la contemplación de
la pasión de tu Hijo y en su entrega al servicio de la Iglesia; concédenos, por
su intercesión, vivir asociados al misterio de Cristo para que podamos
llenarnos de alegría con la manifestación de su gloria. Por nuestro Señor
Jesucristo.
La sangre de Cristo nos purifica de todo
pecado
Lectura de la primera carta del apóstol san
Juan
1,5-10; 2, 1-2
Queridos hermanos: Este es el mensaje que
hemos escuchado de labios de Jesucristo y que ahora les anunciamos: Dios es luz
y en él no hay nada de oscuridad. Si decimos que estamos con Dios, pero vivimos
en la oscuridad, mentimos y no vivimos conforme a
Si decimos que no tenemos ningún pecado,
nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros. Si, por el
contrario, confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los
perdonará y nos purificará de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado,
hacemos pasar a Dios por mentiroso y no hemos aceptado verdaderamente su
palabra.
Hijitos míos, les escribo esto para que no
pequen. Pero, si alguien peca, tenemos como intercesor ante el Padre, a
Jesucristo, el justo. Porque él se ofreció como víctima de expiación por
nuestros pecados, y no sólo por los nuestros, sino por los del mundo entero.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial
Del salmo 102
Bendice al Señor, alma mía.
Bendic anima mea Dómino
Bendice al Señor, alma mía, y todo lo que
soy, su santo nombre. Bendice al Señor, alma mía, y no eches al olvido sus
favores.
Bendice al Señor, alma mía.
Bendic anima mea Dómino
Pues el Señor perdona tus pecados y tus
dolencias cura; él rescata tu vida del sepulcro y te colma de amor y de
ternura.
Bendice al Señor, alma mía.
Bendic anima mea Dómino
El Señor es clemente y bondadoso, lento al
enojo, pronto a la indulgencia; no está siempre acusando ni su rencor por
siglos alimenta.
Bendice al Señor, alma mía.
Bendic anima mea Dómino
Como un padre amoroso con su hijo, así es
tierno el Señor con quien lo quiere; pues sabe bien de lo que estamos hechos y
no olvida que somos barro débil.
Bendice al Señor, alma mía.
Bendic anima mea Dómino
El amor del Señor por siempre permanece, y
su justicia llega hasta los hijos y a la generación siguiente de los hombres
que cumplen con su alianza y sus leyes recitan y obedecen.
Bendice al Señor, alma mía.
Bendic anima mea Dómino
Aleluya, aleluya.
Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de
la tierra, porque has revelado los misterios del Reino a la gente sencilla.
Aleluya.
Evangelio
Has escondido estas cosas a los sabios y
entendidos, y se las has revelado a la gente sencilla
Lectura del santo Evangelio según san Mateo
11, 25-30
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús exclamó:
«¡Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has
escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a la gente
sencilla! ¡Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien!
El Padre ha puesto todas las cosas en mis
manos. Nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo
y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
Vengan a mí, todos los que están fatigados
y agobiados por la carga, y yo los aliviaré. Tomen mi yugo sobre ustedes y
aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso,
porque mi yugo es suave, y mi carga ligera».
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Recibe, Señor, el sacrificio de salvación
que te ofrecemos en la fiesta de santa catalina; que ella nos instruya con sus
enseñanzas para que podamos darte gracias con mayor fervor. Por Jesucristo
nuestro Señor.
Prefacio
de santas Vírgenes
V/.
El Señor esté con vosotros.
R/.
Y con tu espíritu.
V/.
Levantemos el corazón.
R/.
Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V/.
Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R/.
Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario que te alaben, Señor, tus criaturas del Cielo y
de la tierra, y, al recordar a los santos que por el reino de los cielos se
consagraron a cristo, celebremos la grandeza de tus designios.
En ellos recobra el hombre la santidad
primera que de ti había recibido, y gusta ya en la tierra los dones reservados
para el cielo.
Por eso, con todos los ángeles y santos,
te alabamos proclamando sin cesar:
Santo, Santo, Santo ...
Si in luce
ambulámus, sicut Deus est in luce societatem habémus ad ínvicen, et sanguis Iesu Christi,
Filii eius, emúndat nos ab omni peccato. Alleluia.
Si
vivimos en la luz, lo mismo que Dios está en la luz, entonces estamos unidos
unos con otros y la sangre de su Hijo Jesús nos limpia los pecados. Aleluya.
Señor, el
alimento del cielo, que hemos recibido y que sustentó la vida temporal de santa
Catalina, sea para nosotros prenda de gloria eterna. Por Jesucristo nuestro
Señor.
[Misa]